
Nancy Pelosi, la presidente del Congreso de Estados Unidos, advirtió que su partido convirtió a “la salud en un derecho" apegado a la Declaración de Independencia estadunidense.
A partir de la aprobación de la reforma sanitaria, el Presidente de los Estados Unidos ha recibido serias críticas de diversas posiciones, en las que fue “analizado” en cuanto a sus estrategias de “terco” y “aguerrido”.
Para los demócratas y grupos conservadores la forma en que Obama defendió y promovió la reforma de salud, da a notar incompetencia, porqué no logró ser conciso y claro al discutir y argumentar su proyecto.
Con ello se piensa que, al haberse aplazado por meses la primer propuesta de las varias presentadas por Obama aún en campaña, no podrá cumplirlas, porque no tendrá suficiente tiempo para argumentar y defenderlas como lo hizo con la reforma sanitaria.
Para otros, el hecho de aceptar la mencionada reforma es parte de un éxito bien logrado por parte de la Casa Blanca, y sólo el comienzo de un gobierno con responsabilidades sociales bien definidas.
Sin embargo, son pocos los que analizan coherentemente las acciones del mandatario estadounidense.
No se ha cuestionado aún la razón por la cual, varias farmacéuticas transnacionales se mantuvieron neutras o incluso a favor de la reforma, si pareciera obvio que son los más afectados de la propuesta.
O porqué una parte importante de la población estadounidense rechazó el proyecto, por lo que se puede ver afectado el partido demócrata en las elecciones de noviembre, según una encuesta del Washington Post, el 50% de la población rechaza la propuesta, a pesar de que parte de ella es la que se verá beneficiada por la nueva reforma.
Finalmente, parece que los argumentos de movimientos conservadores como el de los Tea Parties y políticos republicanos, han llegado a parte de la población estadounidense conservadora, pues se teme que el camino de Barack Obama visualiza a los Estados Unidos hacia una nación con tintes socialistas, nada más lejos de la realidad.

